Origen del Colectivo



En 1973 siendo yo responsable del PCE de Ciencias de la Información, me contacta Linares para sondear la posibilidad de iniciar rodajes en la universidad Complutense de Madrid. Todo el distrito vivía continuas huelgas y manifestaciones . Me cuenta confidencialmente como miembro del PCE de la organización de cine de Madrid que tiene la intención de rodar (ya lo habían hecho con un documental sobre el asesinato del obrero Pedro Patiño) manifestaciones, asambleas y declaraciones de personas afines a nuestras ideas. Algo extremadamente peligroso entonces. Tiene cámara y película, pero está solo. Tenía un colaborador: Miguel Hermoso. Que ha sido detenido y encarcelado unos meses y consecuentemente no volvería a rodar. Tiene apoyos en la agrupación de cine del PCE, entre ellos Juan Antonio Bardem. Pero no sabe qué hay que rodar, ni cómo hacerlo sin ser detenido por la policía o apaleado por los manifestantes. De la colaboración inicial surge el documental «Universidad 1973«. Y comenzamos después diversos rodajes en barriadas y en conflictos obreros del cinturón industrial de Madrid. Al poco tiempo se nos unirá Tino Calabuig en los rodajes y Ramón Manzanares en la distribución para Colegios Mayores y Cine Clubs.

Contábamos con dos viejas cámaras de cine de 16 mm. Una de ellas de cuerda y la otra con baterías y objetivo zoom. Y un aparato Huer (luego sería un Nagra) para grabar sonido. Todo el mundo pensaba que seríamos detenidos pronto, y nosotros mismos participábamos de los mismos sombríos presagios.

Rodar en aquella época en las calles de España cualquier tipo de manifestación, era algo que no podía hacer ningún profesional. Los únicos que podían intentar filmar eran los cámaras extranjeros: a estos sólo les quitaban el material sin meterles a la cárcel, pero resultaba fácil en extremo para la policía quitarles el material, en medio, o después de la manifestación. El resultado era con cárcel, o sin ella, que las imágenes que salían de la oposición española hacia el exterior eran muy pocas, por no decir, ninguna.

En el Colectivo actuábamos de manera diferente. Debido a los años de militancia en Universidad y a otros contactos con la Agrupación de Cine del Partido, sabíamos cuando y dónde se celebrarían los comandos. Todos los técnicos y directores de cine del PCE nos prestaban apoyo logístico como película, facilidades para acceder a salas de montaje y parabienes diversos. Pero a la hora de acudir a rodar alguna acción, ya era harina de otro costal.

La duda en aquellos años siempre estaba en el aire: con los datos que la policía tenía, con lo conocidos que eran los integrantes de una oposición cada vez menos clandestina ¿Habría un gran baño de sangre como en Chile, o como en España en 1936?.

Decidimos llamarnos Colectivo de Cine unos años después. Cuando ya Franco había muerto y España se debatía entre integrarse democráticamente en Europa, o protagonizar un baño de sangre como había ocurrido en Chile años atrás y en España en 1936. Lo formábamos ya un grupo numeroso de gente joven. Aficionados al cine. Aventureros de ideología democrática. Unos organizados en el PCE y otros, cercanos. Rodar entonces las manifestaciones contrarias al régimen no es que fuera arriesgado, era realmente peligroso. Requería mucho apoyo y mucha suerte.

Organizamos una cadena de distribución de películas que nos autofinanciaba. Aunque antes había que ir a Francia a recoger las películas y traerlas pasando la frontera (clandestinamente), para después proyectarlas (clandestinamente) y recoger el dinero en gorras y bolsas de plástico clandestinamente. Desaparecido Franco y tras rodar el entierro de los obreros muertos por pedir aumento de sueldo en la ciudad de Vitoria en 1976, comenzamos a exhibir los documentales rodados en cine clubs y salas de proyección de Colegios Mayores , o Asociaciones de Vecinos. Era ni más ni menos que enseñar en España lo que ocurría en España. ¡Algo inaudito para la mentalidad y las costumbres del español de entonces!. Y para la policía también, desde luego.

Aunque fuimos detenidos en más de una ocasión, teníamos carnets de TV alemana que nos salvaban. Visto desde nuestra perspectiva actual, es inaudito que el material no fuera destruido. Y que se rodara tanto por jóvenes que entonces éramos simples aficionados. Ya que los que eran profesionales del cine o la TV no corrían los riesgos de la calle.

Los años 75-76 y 77 fueron vertiginosos para la sociedad española y para los que éramos miembros del Colectivo que intentábamos reflejar lo que ocurría. A veces, terribles sucesos.El entierro de los obreros muertos en Vitoria. Manifestaciones donde caía la gente por disparos de la policía o de los Guerrilleros de Cristo Rey. Asesinatos como los de los abogados del despacho laboralista de la calle Atocha en Madrid. El entierro desfilando por el Paseo de la Castellana cuando nadie sabía si acabaría en masacre (y los masacrados seríamos nosotros). Manifestaciones "ilegales" pero cada vez más masivas en pro de la legalización de los partidos políticos. Hechos que se sucedían en un tobogán vertiginoso que realmente amedrentaba, pues nadie sabía adonde llevaba o cómo acabaría.

El Colectivo de Cine dejó de recibir apoyos cuando se legalizaron los partidos y Suarez permitió informar sobre sus actividades en radios y TV. Extrañamente los materiales cinematográficos rodados son ahora propiedad de TVE. Y aunque sus imágenes son conocidas por todos los españoles que las han visto de forma repetida en diversas televisiones cada vez que se habla de los sucesos de la Transición Política española, muy pocos saben que esas imágenes fueron rodadas, guionizadas y montadas por voluntariosos militantes antifranquistas. Desconocidos para el público la mayoría. Un grupo de supervivientes quizá cansados y poco preparados para las intrigas democráticas, que se autodenominaban entonces Colectivo de Cine de Madrid. Los documentales nunca han sido emitidos por TVE en su formato original. Pero con esas imágenes han compuesto otros programas para narrar su versión de esos años que llaman Transición.

Andrés Linares que tenía las películas en depósito vendió todo a TVE por 18 millones de pesetas en el año 1988. Las filmaciones que yo no he podido publicar quizá caigan en el olvido o sean destruidas.

DOCUMENTALES DEL COLECTIVO DE CINE DE MADRID:
VITORIA
HASTA SIEMPRE EN LA LIBERTAD
AMNISTIA Y LIBERTAD
CONCIERTO DE RAIMON EN MADRID
CONCIERTO DE GIJON

Colaboraron en obtener y montar las imágenes:
Miguel Hermoso (Preso en la destruida cárcel de Carabanchel por rodar, o intentarlo), Tino Calabuig, Andres Linares, María Miró, Pedro Rosado (detenido y desterrado de Sagunto), Ramón Manzanares, el que suscribe (También detenido y desterrado de Sagunto. Después huésped de la cárcel de Carabanchel). Luis Cano, como operador de cámara, Pedro Rosado y los simpatizantes Lalo Robles y Luciano Berriatúa. El productor Luis Mejino. También las montadoras Carmen Frías y Rori Sainz de Rozas, Luis Villar e Iván Aledo. Más tarde se incorporan al equipo de distribución María Luisa Quesada y Manolo Bueno. hasta una docena de personas más a las que invito a contactar con la página del Colectivo, pues los años han borrado su nombre de mi memoria, aunque no sus imágenes, ni sus acciones.

Y pasaron los años... cada cual seguía con su vida. De la antigua Agrupacion de Cine del PCE, unos se dedicaban a las subvenciones y otros a sobrevivir en un ambiente democraticamente hostil.
No sé si en 1996 ó 97, tras la emisión por TVE de la serie “La Transición”, nos reunimos con Andrés Linares, Tino Calbuig y yo mismo, asombrados de la cantidad de material cinematográfico del Colectivo de Cine de Madrid emitido sin nuestro conocimiento ni consentimiento, capítulo tras capítulo, como base documental de la serie.
Linares se disculpó, -fingió bastante bien- por haber vendido “un pase” a TVE sin consultarnos. Argumentó que como depositario de los negativos había tenido que hacer frente a gastos de mantenimiento que había compensado con alguna venta. Y quedó en poner a nuestra disposición los materiales cinematográficos para que pudiéramos resarcirnos económica y moralmente.
Aún tardamos 3 ó 4 años en estar seguros de que nos tomaba el pelo nuestro antiguo camarada. Y una vez seguros de que había socializado todo en beneficio propio y exclusivo, decidimos Tino y yo seguir la vía judicial para recuperar un trozo de nuestra historia que nos negaban en la Filmoteca Nacional y no figuraba en los archivos del PCE.
Poco después, a petición del juzgado, TVE -silenciosa a nuestros requerimientos durante años-puso sobre la mesa este CONTRATO (descargar).

Todo se había ventilado muchos años atrás. Con silencios cómplices. Verdades a medias. Antiguos amigos muertos que ya no podrían hablar. Otros que no querían...Finalmente por mandato del juez nos ha tocado pagar las costas del proceso según sentencia de fecha 24/02/2011 que legaliza la venta de todos los derechos sobre los materiales rodados por el Colectivo de Cine de Madrid. Más otros rodados y pagados por el PCE que vendió en el mismo saco. La vieja historia del administrador que acaba dueño de todos los bienes que administraba se ha vuelto a repetir.
La sentencia no entra en por qué Linares firmaba los documentales como Colectivo de Cine de Madrid. Ni de qué forma él solito , en la dura clandestinidad de los últimos años del régimen franquista, pagó, rodó, montó, sonorizó y guionizó todos los documentales de esta página web y algunos más, con su triste sueldo de traductor de libros y sus ataques de pánico ante los uniformes de la policía que le hacían casi inservible en los rodajes clandestinos.
Así pues, según la ley, lo que yo les he narrado sobre el Colectivo de Cine de Madrid, es sólo un cuento, un delirio, una ilusión. El Colectivo de Cine de Madrid nunca existió. Ni para TVE, ni para el juez, ni para lo que queda del PCE.
Solo es real que pagaremos entre 30 y 40 mil euros por haber filmado, guionizado y montado la mayor parte de las imágenes con las que hoy las televisiones cuentan los últimos años del franquismo.
Hay que felicitar al sr. Linares. Entre 1974 y 1978 pasó de traductor de libros a director reconocido de cine militante. Le regalaron dos hijos. Participó de lleno en el estado del bienestar para los "bon vivants" que hoy gozan de salud y bienestar institucional. ¡Enhorabuena!. El Colectivo de Cine de Madrid fue solo un sueño que legalmente nunca existió. Pero las imágenes ¡tozudas y costosas para nosotros!, están aquí.

Adolfo Garijo







Relato Novelado


Vitoria. Colectivo de Cine de Madrid. 1975-1977.

Adolfo Garijo Mazarío.



En un día agotador, caída ya la tarde tras la impresionante manifestación que fue el entierro, la gente de Comisiones nos llevó al escenario donde habían ocurrido los hechos. En las paredes se veían los impactos de bala y aún quedaba sangre en el suelo donde alguien había sido abatido. Sonó la primera alarma. Borrachos de multitud como nunca lo habíamos estado en esa contradictoria y reprimida España post-Franquista, habíamos rodado por primera vez sin interferencias policiales, porque la policía, -la uniformada- no estaba en la calle.

Se había ordenado que permanecieran en los cuarteles para no provocar una nueva masacre. Quizá el mismo ministro que había dicho con tan poca fortuna que la calle era suya, había decidido tener la jornada en paz y dejarles la calle a los ciudadanos. Era la primera vez en casi 40 años, desde que había acabado una guerra civil que ninguno de nosotros había visto, pero de la que sin cesar oíamos hablar. Acabado el entierro se acabó la tregua. Los grises hacían su aparición en la calle.

Con la presencia de la policía, lo que restaba de euforia se transformó en alerta. Aún así insistimos en hacer una última entrevista a familiares de las víctimas. Estábamos agotados, no habíamos comido y eso que ya eran las cinco de la tarde, pero queríamos apurar las posibilidades que tuviéramos, rodar todo lo que fuera posible. Francisco nos advirtió:
-Os buscan a vosotros y a los otros… -un equipo de TV Alemana, pero de verdad, había rodado también parte del entierro- …si os quedáis aquí, os cogerán.
-Sólo esta entrevista.

Le dijimos. El de Comisiones (obreras) no dijo nada. Se limitó a llevarnos hasta unos pisos de protección oficial frente a los que nos esperaban paseando disimuladamente para establecer una discreta vigilancia, otros camaradas del Partido. Paramos. No han venido sociales (así llamábamos a los temidos policías de la Brigada Político Social) se puede subir. Os esperan.

Subimos a un piso de 70 u 80 metros cuadrados. Un hombre de unos 50 años, su mujer y una hija, nos recibieron. Habían matado a su hijo. Pasamos a un cuarto de estar. La euforia de vernos entre una multitud que copaba las principales calles de Vitoria y gritaba contra la dictadura, había dado paso al tremendo drama humano de una familia ante la muerte. Sobrecogía. Rápida y silenciosamente, enchufamos los cacharros. Quico a la cámara, yo cuidando los cables, Tomás el sonido que era sincrónico. Juan hacía las preguntas.
Juan dijo: ¡Cámara!.
Quico: ¡Rodando!.
Juan: ¡Acción!.

Lo dijo despacio, callado, casi para no molestar. Entonces, el padre que quería ser entrevistado y hablar de la injusticia de la muerte de su hijo, sufrió una rotura en sus entrañas y comenzó a llorar. Sólo se oían sus sollozos y el sonido de la Bolieu que no estaba bien insonorizada. Tomás grababa el sonido: sollozos o lágrimas silenciosas. Nadie hablaba. La cámara rodaba y rodaba y el pobre hombre lloraba y lloraba, con unas lágrimas como cataratas de agua o trozos desgajados de sufrimiento que salían a borbotones de sus órbitas para no torturarle más el corazón desolado. Su llanto duró varios eternos minutos. Quería hablar, pero el llanto ni le dejaba, ni amainaba. Alguien dijo: ¡Apaga!. Apagamos todo, recogimos y salimos en silencio de aquella casa, perdido el baño de las multitudes, disuelto entre lágrimas.

Regresamos en el coche verde de Quico hasta Madrid, en un silencio espeso que nos había amargado el baño de multitudinario antifranquismo, transformándolo en tristeza y horror por el sufrimiento contagiado, por la muerte innecesaria, por el pequeño y enorme dolor de una familia que pesaba más que la opresión de todas las dictaduras (y que todos los gritos de ¡¡España mañana será republicana!!)."



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Memoria de los Comuneros


Memoria de la Resistencia.

Tino Calabuig París.

Extracto. paginas 01 y 02



"(El antifranquismo en el arte y la cultura ) es un proyecto que pretende rescatar de nuestro pasado ya no tan reciente los nombres de numerosos artistas, intelectuales, profesionales y trabajadores de la cultura y situarles en el marco histórico y político en el que se produjeron. ¿Acaso se podría olvidar el impacto de la actuación de Raimon en la Facultad dePoliticas de Madrid? ¿O el cartel por laAmnistía de Juan Genovés, o la obras del Equipo Crónica, Estampa Popular. El taller Redor, etc.

Cantantes como Victor Manuel, Paco Ibañez, Lluis LLach, Ovidi Monllor, Luis Pastor, Hilario Camacho, Jose Antonio Labordeta, Elisa Serna, Julia León, etc, etc.

Dentro de las actividades clandestinas de los cineastas destacan los trabajos del grupo denominado Colectivo de Cine de Madrid integrado por Tino Calabuig, Andrés Linares, Adolfo Garijo (Fito), María Miró y colaboradores como Esteban Roman Ramón Manzanares, Juan Antonio Bardem, Augusto Fernández-Balbuena, Luis Cano, Pedro Rosado, Lalo Robles, Luciano Berriatua, José Luis García Sánchez y el productor Luis Mejino. También las montadoras Carmen Frías y Rori Sainz de Rozas, y Luis Villar e Iván Aledo. Sin olvidar a otros colectivos de otros lugares.

Entre Diciembre de 1975 y Junio de 1977 el Colectivo realizó los siguientes documentales: “Raimon” sobre el recital de Madrid, “Amnistía y Libertad” sobre los sucesos políticos hasta el 1º de Mayo, “Vitoria” sobre los acontecimientos de Marzo del 76, “Hasta Siempre en la Libertad” sobre el asesinato de los abogados, “Voces para Unir” sobre la fiesta de la cultura en Gijón."



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Memoria de los Comuneros













Videos





Amnistía y Libertad


Manifestaciones en los años 1975 y 1976 por la Amnistía y la Democracia en España. Imágenes rodadas por militantes antifranquistas integrados en el Colectivo de Cine de Madrid.










Sucesos de Vitoria


Documental rodado en 1976 en la ciudad de Vitoria. Donde una manifestacion de obreros que pedía aumento de sueldo fue tiroteada por la policía. Tras la "masacre" de manifestantes en Vitoria, se retiró a la policía de la calle y se permitió el entierro de los trabajadores










Hasta siempre en la Libertad


La manifestación de miembros del PCE y simpatizantes antifranquistas en el centro de Madrid, dio paso a la legalización de los partidos políticos en España.










Voces para unir


Las canciones grabadas en el Festival de Gijón en plena Transición hacia la España democrática, son para los que las recordamos, auténticos iconos de la lucha por la libertad. .










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